Jaime es un buen chaval, lo único malo es que el sistema educativo y sus docentes le han jugado una mala pasada durante toda su escolarización ( y así seguirá….). Desde pequeño las seños se lo turnaban es prescolar, yo creo que no tuvieron la suficiente formación para poder atender en prescolar a un niño inquieto y con una desestructuración social. Jaime, desde bien pequeño aprendió que si hacia lo que no debía de hacer, conseguía lo que el se proponía, tener esos privilegios de estar cada día en una clase diferente o de llevar una dinámica distinta a la de sus compañeros.
Un día en clase me hablaron de Jaime, con el tiempo y una vez en el trabajo en el que estoy hoy en día, he descubierto que aquel “ejemplo práctico” que un día vi en clase era real y que hoy veo día tras día. Es el chaval con la mayor etiqueta social que he conocido nunca, media Universidad lo conoce y en el patio cuando sus compañeros oyen su nombre salen corriendo o los padres de sus compañeros cuando se enteran que esta en su clase, hacen todo lo posible para evitarlo. Huelga decir, que considero que es el sistema educativo el que tiene un problema con Jaime, no Jaime con el sistema educativo.
Tampoco le voy a quitar hierro al asunto. Jaime tiene graves problemas de conducta, agresiones, peleas, insultos es su día a día, aunque he de decir, que en todo un fin de semana que he estado con él de acampada, no he visto nada de esto, ¡nada de nada!. Tiene comportamientos y acciones nada torelables, dignas de una gran intervención educativa, pero que desde bien pronto se podían haber modificado y nunca se hizo.
Pasearse por los pasillos del colegio de despacho en despacho de la mano del profesor de guardia tiene gran prestigio y sobretodo, el poder librarse de las tareas académicas. Y Jaime desde que aprendió que manifestando una conducta desadaptada era temido por sus compañeros y profesores y que se libraba de cumplir con sus tareas sólo se dedicó a ello.
Tal vez, si sus docentes hubieran puesta en práctica otras herramientas educativas con él en el aula, si lo hubieran sido tan cómodos y facilones, tal vez, estaríamos hablando de otro Jaime, de un Jaime con dificultades académicas y no con expulsiones (desmesuradas posiblemente) académicas, estaríamos hablando de un Jaime que se pasa la tarde en la calle empezando a fumar, de otro Jaime con sus dificultades que ya tiene, pero para ello, tendriamos que haber hablado también de un sistema educativo que hubiera apostado por Jaime dentro de sus aulas.
Seguro que mas adelante sigo hablando de Jaime, seguramente de las grandes hazañas que lleva gestando desde hace años su Educador con él, o de lo que nos pudo sorprender en una convivencia con sus compañeros o de lo que esta mejorando Jaime.