Tengo que reconocer que llevo unos días bastante reflexivo, y es que es para estarlo. Tengo que confesarme y vomitar mis sentimientos y pensamientos, ya lo hice hace unos días con mis compañeros de trabajo, y ahora intento escribirlo aquí, para no olvidar y tenerlo siempre en recuerdo.
El tema viene a ser este, creo que he olvidado, olvidé, uno de los que creo pilares de nuestra profesión. Y es que, y espero que nunca os haya pasado, he llegado a centrarme mas en mis objetivos propuestos a principio de curso, que al estado actual de cada menor y de sus necesidades, de ver primero por su felicidad y por su bienestar. Me he olvidado, me he encerrado tanto en cumplir objetivos, en mirar por mi, que he olvidado lo simple, lo importante para los chicos y chicas, he olvidado lo cotidiano y el disfrute del momento junto a los menores.
¿No os ha pasado nunca que os dejáis llevar por el momento? ¿por el calentón?. Me suele pasar que, llevo mi normalidad, lo bueno y malo para mi, lo que a mi me va bien en la vida y lo que me va mal en la vida, a las vidas de los menores, en un acto de transmitir mi experiencia de vida, pero, con la diferencia, de que mi vida no es, ni ha sido parecida a la vida de los menores con los que trabajo cada día. Llevándome al error en la gran mayoría de las intervenciones.
Olvidar aspectos que a priori son simples, es cometer errores. Lo normal en mi vida, ha sido no faltar ningún día a clase, lo alucinante es, que estos menores se levanten cada mañana, con el estomago vació, y decidan ir a clase, aunque sea llegando una hora tarde y que no se enteren de nada en una clase normalizada, y es un error, un día que faltan a clase, dar “la chapa” que a mi me hubieran dado mis padres, o que cualquiera de nuestros padres nos hubieran dado a los que aquí estamos leyendo.
Centrarme en los objetivos, olvidar el contexto, la situación actual de cada menor me ha llevado a ser mas humilde con mi trabajo, a fijarme en lo simple para los menores, en lo cotidiano para ellos, en su día a día, que por desgracia había olvidado.
Tengo claro, que sin la felicidad del menor y sin su bienestar no puedo conseguir ningún objetivo. Es el momento de mirar en las necesidades inmediatas, en el día a día, para poder ir avanzando, sin olvidar pasos y sin correr.
Creo que no cometer este tipo de errores nos hace mas cercanos, y a la larga, mas eficaces en nuestro trabajo, pero las prisas y el dejarme llevar por el momento, me ha jugado una mala pasado y estar perdido durante varios meses

mes de mensajes por Twitter y por Facebook, Pedro García y Sonia Cervantes, accedieron a contestarme unas preguntas vía e-mail para el blog, para así poder salir de algunas dudas que tengo a día de hoy, y que seguramente muchos de los aquí leéis podeis tener también. Esta misma mañana, he enviado el e-mail que abajo aparece a la dirección de mail que Sonia Cervantes me facilitó. He intentado condensar mucho las preguntas para que no hubiera una gran cantidad y dejando abiertas muchas de ellas para la libertad de respuesta. Espero tener respuesta pronto.