Curas que hacen Educación Social

28 Octubre 2009 por educadordemenores

Hoy me apetece hacer un homenaje a aquellos curas de calle, a aquellos que van de manga de camisa, que dejan de lado toda comodidad de la Iglesia para lanzarse a la calle y estar con los mas necesitados.

Sé que por estos lugares poca gente Cristiana entra a leer, pero aún así, os animo a todos a seguir leyendo, porque tampoco debemos de olvidar nuestra historia, nuestros fundamentos, que en gran mayoría se le debemos a la Iglesia de hace dos o tres siglos. Creo que nos engañaríamos si dijéramos que la Iglesia se ha despreocupado de este tema, y bien sabemos todos, que muchos proyectos e iniciativas pertenecen a instituciones privadas, a congregaciones religiosas.

Por suerte, siempre he estado muy cercano a una Congregación Religiosa desde bien pequeño. Una Congregación que se caracteriza por la cercanía a los jóvenes mas necesitados.  Pero hay tres curas de los que he quedado sorprendido de su dedicación a los excluidos, a los drogopendientes y a los mas necesitados.

El primero que me sorprendió fue aquel, que siempre estaba en el patio. Era sorprendente su dedicación a los chavales del colegio. Fue gran profesor, pero mejor educador.  Con él no terminaba todo en el colegio. El fin de semana, junto a unos cuantos voluntarios, consiguió levantar un Centro Juvenil, ofreciendo grandes alternativas al barrio, y que hoy en día se ha convertido en un gran recurso para los jóvenes del barrio. De él aprendí a utilizar el patio, la calle, del encuentro espontáneo, como espacio educativo.

Al segundo que conocí, es al párroco. Su despacho no es corriente. Él conoce aquello del trabajo en red con Servicios Sociales. Tiene reuniones semanales con la Educadora del barrio. Hablan de la gente, se intercambian información, dan con las necesidades. Sabe muy bien a quien tiene que ayudar, sabe de sobra quien se la esta “jugando” y pone limites. El barrio le debe mucho. De él he aprendido de lo importante del trabajo de un despacho y del trabajo en red.

Al último lo conocí hace unos tres años. Él me dio la oportunidad de vivir una experiencia que es muy difícil de tener, la de vivir durante un año en una residencia de acogida, las 24 horas del día con 12 menores, una experiencia inolvidable. Desde que se despierta hasta que se acuesta esta en constante movimiento. Los chavales de la residencia, los del centro de día, los jóvenes de la cárcel, los menores extranjeros, los drogadictos, etc… de él he aprendido de la importancia del sacrificio y que un Educador nunca debe de agotarse y estar siempre dispuesto, sea cuando sea, de estar disponible para lo que le necesiten.

Me he cruzado con decenas de grandes Educadores y de los que he aprendido mucho, y de los que algún día hablaré, pero hoy me apetecía hacer referencia a estas personas, a una parte de este mundo de la Educación Social que a veces dejamos olvidada.

 

El Perro y el Educador

27 Octubre 2009 por educadordemenores

Dedicado a mi perro Brandy,

Creo que todo Educador debe criarse con un perro a su lado. De un perro acabas aprendiendo mucho al cabo del tiempo y tiene comportamientos muy parecidos al del Educador .

El perro es fiel, como el Educador. Ya puedes  entrar pronto o tarde a casa, que el perro, estará esperándote, contento o enfadado, pero sabes que él va a estar ahí, en la puerta, sin importar que día sea, haga calor o llueva, como el Educador.

Tu propio perro te reconoce a distancia, siempre acaba encontrándote por el olor que desprendes, y no para de mover el rabo cada vez que te ve. Como el Educador, que sabe siempre donde debe de buscar a la persona, y se alegra por ellas.

El perro siempre esta al lado del amo en los malos momentos. Se acerca a ti, despacio, sin hacer ruido, y te roza la pierna con su lomo para hacerte saber que esta ahí cuando te nota triste y preocupado. Al igual que el Educador que esta presente los días malos y siempre hace saber que esta sobretodo en los momentos de bajón.

Un buen perro sólo ladra cuando hay un peligro cercano y es necesario. Hay Educadores que ladran cuando no hay peligro y Educadores que no se atreven a ladrar. Por eso es necesario saber cuando tenemos que ponernos a ladrar.

El perro, por mucho que no queramos, siempre tendrá cara de perro, pero hay Educadores que siempre ponen cara de perro a las iniciativas.

Haga el tiempo que haga, le perro ha de salir a pasear. Nosotros, no nos importa el día que haga afuera, sabemos que tenemos que salir a buscar la intervención.

Un perro, durante un día, puede pasarse 3 horas corriendo, dar vueltas durante 2 horas con la misma pelota en la boca, sentarse y levantarse unas 50 veces, bostezar 30 veces y comer en 10 minutos, como el Educador.

Este fin de semana me he ido de mi casa sabiendo que con vuelva él ya no estará. Un perro ha dejado muchas lecciones en mi vida, ¿cuantas más puedo dejar yo con una vida mas larga y siendo un ser razonable?

IMG_3457

 

 

 

Para tanto libro…

23 Octubre 2009 por educadordemenores

libros3

Tengo la estantería llena de libros, gran parte de ellos ensayos o grupos de investigación, que llevan por título Educación Social, de alguna u otra manera, y lo que mas me duele, es que ninguno de ellos esta escrito por Educadores Sociales.

Son muy buenos libros, pero escritos por Trabajadores Sociales, Pedagogos, catedráticos de historia de la educación, de pedagogía social, Psicólogos o sociólogos, pero ni un solo Educador Social, ¿donde estamos?

Ya me lo dijeron en mi última lección universitaria nada mas diplomarme, “Tenéis que perder el miedo y atreveros a poner el nombre y apellido de Educación Social a publicaciones o grupos de investigación”, y todavía no he olvidado esas palabras, porque son totalmente ciertas.

Tal vez sea un capricho mio, pero estoy empeñado en que se nos conozca cada día un poco mas y que se nos tome como gente sería, profesional y cualificada. Que la sociedad olvide de nosotros el estereotipo del Hippi-educador, ¡oye, que somos serios!.

No se lo que pensaréis vosotros al respecto, posiblemente tan sólo sea caso mía que me he topado con los libros que no están escritos por Educadores. Creo que  nos ponemos las pilas o esta va a seguir igual, la Educación Social va a ser de todos, menos del Educador…

¿Qué hago yo aquí?

29 Septiembre 2009 por educadordemenores

28 de septiembre de 2009. Empiezo una nueva carrera, Psicopedagogía. Todavía hay momentos en los que pienso que he perdido la cordura con esta nueva etapa de mi vida. Nunca pensé que acabaría o empezaría a estudiar Psicopedagogía.

Yo, cuando ya empecé a razonar con cierta cordura, tenía claro hacia donde quería orientar mi vida, pero nunca por la cabeza se me pasó la idea de estudiar Psicopedagogía.  Sólo espero estar equivocado, y con el tiempo experimentar que estos estudios  me han ofrecido una gran formación y que algún día, de una u otra manera me servirá (de algo).

Siempre lo he dicho, y siempre se han reído de la expresión, pero verdaderamente lo siento. Soy un chico de ensuciarse las zapatillas de barro y arena, no estoy hecho para estar en un despacho. Me siento inútil sentado en una silla, y apoyado en una mesa (Si, el Educador también lo hace, pero ya sabéis que es distinto). Pero por otro lado también soy de los que piensan que no toda la vida se puede trabajar de Educador, que llegará una edad en la que tal vez no aguante el ritmo, y por ello esto, tener otro tipo de formación.

El aula esta llena de maestros y maestras. ¿Qué hace un Educador Social allí?. Supongo que lo mismo. Formarse, aprender, cuestionarse y enriquecerse de los demás. Tal vez tenga que ver esto de forma positiva, juntar la Educación Social con la Psicopedagogía debe de ser bueno, puede llegar a ser bastante productivo, además, seguro que no soy el primer Educador que estudia Psicopedagogía.

Un gran profesional me dijo un día que el Educador debía de estar constantemente en plena investigación e innovación. Esta etapa puede ser la que me lleve a esta oportunidad, a mirar mi profesión desde otra perspectiva, aunque no puedo dejar de sentir que no es mi lugar y que nunca dejaré de pensar en la Educación no formal, en que soy Educador Social.

Fútbol, pasión y lágrimas

23 Septiembre 2009 por educadordemenores

Anoche, sin motivo alguno, era día de liga.  Todo pintaba normal, reunirse un rato con los amigos y ver el fútbol de  Ibra, Messi y cia.

Al sentarme en la mesa de aquella cafetería y levantar la mirada, sentí que algo no me iba a gustar. Junta a una mesa, se encontraba una mochila escolar, de estas que llevan serigrafias de personajes de dibujos animados femeninos. No se cual fue el motivo, pero tenía claro en mi,  que iba ser espectador de una escena que no quería ver.

Tachadme de loco, ya que me imaginé la escena antes de vivirla, tachadme de mal profesional por etiquetar a las personas y las circunstancias, pero lo peor de todo, es que no me equivoqué.

Eran las 22:15, no llegábamos a la hora prevista por culpa de la lluvia, y antes del primer gol sucedió. Un grito de la madre, lo mas seguro que en  estado de embriaguez, hizo que la niña, de unos 11 años, se sentará en una mesa, con la cabeza agachada, mientras los padres seguían apoyados en la barra.

No podía con la escena. Mis amigos, con estirones de orejas morales, me decían que no podía estar durante todo el día fijando en lo mismo. Que no podía convertirme en un super heroe de la educación. Tal vez tengan la razón, pero lo que ellos no entienden es que esta profesión, se vive así. Si, llamarlo deformación profesional si queréis.

El primer gol hizo que la madre olvidará la situación de su hija, y que los dos padres saltaran llenos de lujuria y lo celebraran con los camareros. Tan sólo tres minutos después, otro gol les hizo volver a gritar y saltar, lo que seguramente a la hija le llevo a mas cabreo y decidió sacar de su mochila sus libros y agenda y hacer el deber del día.

No daba crédito a lo que estaba ocurriendo, no aguantaba la situación. Me recordó a lo que un día nuestro compañero Lucce nos contó . Sólo pensaba que a la mañana del día siguiente me tenía que acercar a Servicios Sociales e informar de lo que estaba viendo. Una total desatención, los padres ebrios, casi las 23 horas de la noche y la niña haciendo los deberes en ese local…realmente no podía seguir con la situación. Pero tal vez me estaba  volviendo loco, que no era para tanto…

Al terminar la primera parte se marcharon, supongo que a cenar. Fueron 45 minutos terribles, como los del Racing, y lo peor de todo, es que yo me quedé con las manos en los bolsillos. Sin ningún dato de la niña, sin hacer nada…

Aquí me he criado

5 Septiembre 2009 por educadordemenores

3861246293575385323

Anoche, cenando con mis amigos acabamos hablando de nuestro barrio. Un pequeño barrio de una pequeña ciudad Alicantina.El barrio donde todos nosotros nos hemos criado, y donde a día de hoy seguimos viviendo, algunos habitualmente y otro tan sólo el fin de semana, pero es nuestro barrio.

Es un barrio” jodido”, como verbalizábamos anoche. Es un bonito barrio, con zonas verdes, comercios, bancos, colegios e institutos, centro social (donde se encuentra Servicios Sociales), Asociaciones que trabajan en la Educación en el tiempo libre de los mas jóvenes,  piscina, polideportivo, etc…. vamos….que tiene todos los servicios que necesita cualquier barrio.Un barrio obrero por naturaleza, pero que con las nuevas edificaciones de la última década la mezcla de clases se ha hecho presente. La verdad es un buen barrio, disponemos de todo lo que necesitamos a la vuelta de la esquina. Un lugar agradable donde todos nos acabamos conociendo y saludando por la calle

Pero…hay cosas que a mis amigos y a mí no nos llegan a gustar mucho. No quiero generalizar pero  también es un barrio donde el que no trabaja y recibe prestaciones económicas por parte Servicios Sociales son los que llevan los últimos modelos de BMW. Y donde el padre de familia que esta en el paro y se parte la vida haciendo trabajos esporádicos y se preocupa por la educación de sus hijos no llega a fin de mes. Donde los chavales a partir de los 12 años están en los parques hasta las 3 de la madrugada. Es el barrio donde todo el mundo sabe a que casa debe de acudir para conseguir la dosis de la noche, pero la policía no lo sabe. Donde todos hemos tenido varios compañeros de clase que hoy están enganchados a la droga, que trafica, o incluso que ha fallecido por las drogas.

Me gusta mi barrio, he pasado mi infancia y me he criado aquí. He visto y sé de cosas que no me gustan, que me gustaría cambiar. Creo que cada día que pasa tiene peor pinta. Y no todo es malo, la próxima vez hablaré de las buenas cosas del barrio y de la gente que trabaja por el barrio.

Se apagó

24 Agosto 2009 por educadordemenores

No lo olvido.Aún yo estaba situándome en Valencia, era la primera semana en la universidad, en aquello de la Educación Social, y de golpe ocurrió, todo, en una semana.

Él, menor en guarda por la residencia de acogida de la ciudad (creo que la única en la comarca), y nosotros, su recurso educativo el fin de semana. Por aquel entonces estábamos en el mismo grupo.  Nuestro objetivo era retrasar la edad del consumo del alcohol, tabaco y cannabis en los chicos y chicas de entre 14 y 16 años y apartarlos de la zona de riesgo de la ciudad, y la verdad, lo conseguimos con grandes resultados, nos desviviamos por el proyectos y por los chavales que teníamos.

Me podría detener a detallar la situación familiar y social en la que se encontraba. Él, tal vez, estaba inmerso en todos los factores de riesgo posibles que se pueden dar en esta ciudad, pero hoy, no hablaremos de esto. Sino de cada fin de semana que pasaba con nosotros.

No faltaba nunca. Llegaba siempre el primero. Si risa era inconfundible. Sus gestos irrepetibles, su manera de hacernos reír, y sus palabras, tan ignorantes a veces, pero tan alegres y graciosas. Y siempre, siempre hablaba bien de su educador.  Hizo con nosotros cosas inimaginables. Con nosotros, estoy seguro que se sentía considerado y reconocía nuestro aprecio hacia él. Aún recuerdo con mucha facilidad cuando nos íbamos de salida. El Día que fuimos al Paintball, el de Port Aventura, de acampada o cuando íbamos al cine, y el campamento, su último encuentro con nosotros.

A principios de septiembre una gran cefalea le hizo ir al médico, que después de varias pruebas, se diagnostico el tumor cerebral que tenia. De golpe, sin imaginarlo y sin asimilarlo. En una semana y media, fue diagnosticado, operado y dejó de estar entre nosotros. Se marchó, y creo que con una buena sensación de haber vivido. Y nosotros, contentos de haber disfrutado de los años vividos con él.

A día de hoy, con los compañeros, sin darnos cuenta muchas veces pronunciamos frases y hacemos gestos que él hacia. Aún nos acordamos de cuando nos pillaba a solas, nos contaba todos sus sueños y todo lo que quería hacer en su vida. A día de hoy, todavía no nos olvidamos de Nico