Cuando nos olvidamos.

29 abril 2013 de

Tengo que reconocer que llevo unos días bastante reflexivo, y es que es para estarlo. Tengo que confesarme y vomitar mis sentimientos y pensamientos, ya lo hice hace unos días con mis compañeros de trabajo, y ahora intento escribirlo aquí, para no olvidar y tenerlo siempre en recuerdo.

El tema viene a ser este, creo que he olvidado, olvidé, uno de los que creo pilares de nuestra profesión. Y es que, y espero que nunca os haya pasado, he llegado a centrarme mas en mis objetivos propuestos a principio de curso, que al estado actual de cada menor y de sus necesidades, de ver primero por su felicidad y por su bienestar. Me he olvidado, me he encerrado tanto en cumplir objetivos, en mirar por mi, que he olvidado lo simple, lo importante para los chicos y chicas, he olvidado lo cotidiano y el disfrute del momento junto a los menores.

¿No os ha pasado nunca que os dejáis llevar por el momento? ¿por el calentón?. Me suele pasar que, llevo mi normalidad, lo bueno y malo para mi, lo que a mi me va bien en la vida y lo que me va mal en la vida,  a las vidas de los menores, en un acto de transmitir mi experiencia de vida, pero, con la diferencia, de que mi vida no es, ni ha sido parecida a la vida de los menores con los que trabajo cada día. Llevándome al error en la gran mayoría de las intervenciones.

Olvidar aspectos que a priori son simples, es cometer errores. Lo normal en mi vida, ha sido no faltar ningún día a clase, lo alucinante es, que estos menores se levanten cada mañana, con el estomago vació, y decidan ir a clase, aunque sea llegando una hora tarde y que no se enteren de nada en una clase normalizada, y es un error, un día que faltan a clase, dar “la chapa” que a mi me hubieran dado mis padres, o que cualquiera de nuestros padres nos hubieran dado a los que aquí estamos leyendo. 

Centrarme en los objetivos, olvidar el contexto, la situación actual de cada menor me ha llevado a ser mas humilde con mi trabajo, a fijarme en lo simple para los menores, en lo cotidiano para ellos, en su día a día, que por desgracia había olvidado.

Tengo claro, que sin la felicidad del menor y sin su bienestar no puedo conseguir ningún objetivo. Es el momento de mirar en las necesidades inmediatas, en el día a día, para poder ir avanzando, sin olvidar pasos y sin correr.

Creo que no cometer este tipo de errores nos hace mas cercanos, y a la larga, mas eficaces en nuestro trabajo, pero las prisas y el dejarme llevar por el momento, me ha jugado una mala pasado y estar perdido durante varios meses

Que somos los centros de día de menores

18 abril 2013 de

Me permito el lujo de dar difusión al trabajo de la coordinadora de Centros de Día de menores de la Comunidad Valenciana, con este vídeo donde explica que son los Centros de Día.

Las respuestas a nuestras preguntas sobre Hermano Mayor.

15 febrero 2013 de

hermano-mayor1. ¿Existen algún trabajo previo al primer momento de la grabación de las imágenes?

Sí.

¿Hay algún contacto por vuestra parte o de algún otro profesional antes de que entren las

cámaras a grabar?

.

2. Suponemos, que no en todas las intervenciones que realizáis conseguís un resultado positivo y/o de colaboración, ¿en ese momento, dejáis de trabajar con los jóvenes y con las familias?

Supones mal, en todos los casos logramos una reconciliación familiar. Ése es el objetivo de nuestra intervención.

3. ¿Por qué vía acceden los jóvenes al programa? ¿Se ponen los padres en contacto con vosotros, los jóvenes, servicios sociales de la zona?

Contactan tanto los padres, como los jóvenes. Éstos últimos a través de las redes sociales y el teléfono del programa.

4. Después de cada programa, ¿se lleva un seguimiento de la evolución de los jóvenes? En caso de ser así ¿Quién realiza ese seguimiento?

Depende de cada caso. Si es necesario, tanto Sònia como yo realizamos seguimiento y si no derivamos a especialistas de la zona de residencia de los jóvenes.

5. Pedro, ¿Qué opinas de trabajar de educador sin titulación, ni habilitación ninguna? ¿Podría hacerse con otra profesión?.

No sé de dónde sacas la idea de que trabajo como educador. Hago intervenciones asesoradas por la psicóloga del programa (Sònia) y que fundamentan nuestra actividad en el Coaching, estrategias de resolución de conflictos y la educación en Inteligencia Emocional.

6. ¿Qué opináis sobre la confidencialidad y los límites entre lo público y lo privado en
educación?

Partimos de la base que los jóvenes que intervienen son mayores de edad y ellos deciden qué se hace público y que no. Lo que deciden dejar en el ámbito de lo privado, ahí se queda.

7. Para vuestra intervención con los jóvenes y las familias ¿trabajáis en red con otras entidades o personas (Institutos, Servicios Sociales, Centros de Salud, etc)?

Sí. en cada programa individualizamos la intervención y recurrimos a otros profesionales de la zona dependiendo de las necesidades del caso.

8. ¿En vuestras intervenciones, tenéis algún tipo de asesoramiento de otros profesionales?

En la elaboración y diseño de la estrategia de intervención de cada programa sólo trabajamos Sònia y yo.

9. Para vosotros, ¿Qué es lo más positivo y lo más negativo del programa Hermano Mayor?

Lo positivo es la alegría de esas familias cuando ven que son capaces de solucionar sus conflictos. Si viéramos algo negativo, tanto Sònia como yo dejaríamos de hacer el programa.

10. Tanto los jóvenes como sus familias reciben alguna bonificación, tanto ecómica como material por el programa?

No hay bonificación, solo se compensan los casos en que se tienen que producir ausencias de un puesto de trabajo.

11. ¿Que se queda detrás de las cámaras? ¿Qué es lo que no solemos ver por la televisión, pero que para vosotros es de gran importancia?

Lo que es realmente importante lo veis cada viernes en el programa.

E-mail con preguntas a Hermano Mayor. (A espera de respuesta apalabrada)

5 febrero 2013 de

Trás casi un hermano-mayormes de mensajes por Twitter y por Facebook, Pedro García y Sonia Cervantes, accedieron a contestarme unas preguntas vía e-mail para el blog, para así poder salir de algunas dudas que tengo a día de hoy, y que seguramente muchos de los  aquí leéis podeis tener también. Esta misma mañana, he enviado el e-mail que abajo aparece a la dirección de mail que Sonia Cervantes me facilitó. He intentado condensar mucho las preguntas para que no hubiera una gran cantidad y dejando abiertas muchas de ellas para la libertad de respuesta. Espero tener respuesta pronto.

“Me veo en la obligación de explicar cuál es mi motivación de esta pequeña entrevista vía e-mail, hacia vosotros dos, Pedro y Sonia, y también hacia el programa de Hermano Mayor.

Somos miles los profesionales de la educación, especialmente de la educación no formal, que asiduamente o esporádicamente seguimos el programa, y con ello, nos saltan miles de dudas y preguntas como profesionales que somos y que hasta el día de hoy, no hemos tenido la oportunidad de salir de dudas. No voy a negar, que yo, y muchos de mis compañeros de profesión, nos cuesta creer la facilidad en la que se resuelven los casos en vuestro programa, ya que nosotros trabajamos años y años y días tras días con muchas personas y que por desgracia, muchas veces, vemos el fracaso en nuestra intervención. También somos muchos los profesionales que nos emocionamos y nos alegramos ante imágenes y palabras de muchos de los jóvenes que aparecen en vuestro programa, cuando son capaces de construir con sus errores y con sus capacidades y ver las mejorías en estos jóvenes.
Las siguientes preguntas que aquí van a aparecer a continuación, en ningún momento tienen la intención de desprestigiar el programa o vuestra labor educativa, simplemente, son preguntas que me inquietan como profesional de la educación no formal y que también le inquietan a algunos de mis compañeros de profesión.

1.¿Existen algún trabajo previo al primer momento de la grabación de las imágenes? ¿Hay algún contacto por vuestra parte o de algún otro profesional antes de que entren las cámaras a grabar?

2.Supongo, que no en todas las intervenciones que realizáis conseguís un resultado positivo y/o de colaboración, ¿en ese momento, dejáis de trabajar con los jóvenes y con las familias?

3.¿Por qué vía acceden los jóvenes al programa? ¿Se ponen los padres en contacto con vosotros, los jóvenes, servicios sociales de la zona?

4.Después de cada programa, ¿se lleva un seguimiento de la evolución de los jóvenes? En casa de ser así ¿Quién realiza ese seguimiento?

5.Pedro, ¿Qué opinas de trabajar de educador sin titulación, ni habilitación ninguna? ¿Podría hacerse con otra profesión?.

6.¿Qué opináis sobre la confidencialidad y los límites entre lo público y lo privado en educación?

7.Para vuestra intervención con los jóvenes y las familias ¿trabajáis en red con otras entidades o personas (Institutos, Servicios Sociales, Centros de Salud, etc)?

8.¿En vuestras intervenciones, tenéis algún tipo de asesoramiento de otros profesionales?

9.Para vosotros, ¿Qué es lo más positivo y lo más negativo del programa Hermano Mayor?

10.Tanto los jóvenes como sus familias reciben alguna bonificación, tanto ecómica como material por el programa?

11.¿Que se queda detrás de las cámaras? ¿Qué es lo que no solemos ver por la televisión, pero que para vosotros es de gran importancia?

Gracias por vuestra colaboración, y por ayudarme a mí y a otros profesionales a entender el programa mejor.”

Educando en la justicia. I

24 enero 2013 de

A los hechos me remito. Su plan podría llegar a parecer perfecto, con planificación y alevosía, pero un plan chapucero y lleno de agujeros. Quedada la noche anterior para repasar la ruta del día siguiente, madrugón, venta de objetos robados, estirones de bolso, forcejeo en locales, conducción temeraria, falsificación de documentos…pero claro, mi padre ya lo decía, “la Policía no es tonta”, y en menos de 6 horas los cinco jóvenes, todo ellos menores, arrestados y a pasar la noche en el calabozo.

Y por desgracia, ya sabemos como funciona esto, se miente ante la Policía, alegando no haber estado presente en ninguno de los delitos, los jóvenes intentan cubrirse entre ellos y la premisa es mentir y escapar de la justicia para no recibir ninguna condena o sanción.

Por naturaleza, la justicia  debe de mantener la armonía en la sociedad haciendo respetar las normas de dicha sociedad, y castigando a aquellos que no lo cumplen. ¿Que sucede cuando se engaña a la justicia? Que dejamos de respetar las normas comunes, herimos a los que nos rodean y quedamos impunes y preparados para seguir saltándonos la justicia. Y esto es lo que me preocupa, especialmente en este caso, en que puedan conseguir engañar a la justicia, todo haya quedado en un mal trago para los menores y vean en ello la posibilidad de poder seguir delinquiendo dado que es posible engañar a la justicia.

Acompañar en este proceso y guiar al menor no es nada fácil. Considero que lo correcto sea que el menor decida contar la verdad de los hechos al juez, para así ser juzgado adecuadamente, y tenga sus consecuencias por sus actos y pueda ser una gran arma para que la conducta delictiva no vuelva a repetirse, pero lógicamente, él menor no esta por la labor de contar la verdad por el miedo al veredicto. En medio, la abogada defensora, en su papel de defensora, “asesorando” al menor para que la posible pena sea la mínima o ninguna, y el resto de la sociedad invitándole a mentir. 

Se presenta todo en contra y con pocas posibilidades de que cuente ante el juez la verdad. ¿Qué herramientas tenemos los educadores para luchar contra esto, para que la justicia sea educativa y correctora?

 

Creo que tan sólo la justicia puede llegar a ser correctora y educativa si la persona es juzgada por los verdaderos actos y no por unos ficticios y para ello hay que acompañar para que se diga la verdad. Siento que todo se pone en contra de esta opinión, de la opinión de un equipo de Educadores por trabajar desde la verdad, pero cuando el sistema facilita la mentira y la burla, todo se pone en nuestra contra.

 

Vomitar.

25 septiembre 2012 de

Y es que te fastidia y te duele cometer errores en tu trabajo. Duele mucho saber que te has equivocado, que has metido la pata, que sin pensarlo y sin quererlo, por tu boca han salido palabras, sin ninguna mala intención, que han acabado haciendo daño. Te hundes, no querías decir eso, no querías enfocarlo de esa manera, no era tu intención, pero acabas equivocandote, tal vez, por la rápida respuesta, has cometido un gran error y lo sabes. No queda otra opción, que intentar rehacer el daño hecho.

Lunes por la tarde. Todo parece normal, es un lunes, hasta el momento en que por tu boca, sin pensarlo más de un segundo salen las palabras: ” Algo que tú nunca…” . Justo en ese momento, antes de terminar la frase te das cuenta que ya no hay vuelta atrás. Empiezas a sentir calor, a querer darte cabezazos contra la pared. Sudas. Deseas rebobinar, poder ir atrás y cambiar tus palabras y aquello que significan. Pero no puedes, ya lo has hecho.Vive con ello.

Llego a casa. Quiero vomitar. Quiero deshacer lo hecho. Quiero que mis palabras no hayan hecho el daño que yo pienso que han podido hacer, que solo haya sido una anécdota. Pero no, sabes que las palabras no han sido las correctass. Quiero desaparecer. Volver a vomitar. Salgo a correr, necesito pensar. No hay dolor en mis piernas, hoy no cansan los kilómetros. Ducha fría. Dolor de estómago. Acepta que te has equivocado.

Martes. Escribo. Pienso en los meses que tardaré en devolverle la confianza en sí mismo, en que él si que podrá llegar a hacer eso que yo le dije que “nunca” lo haría. La has cagado. Vete a trabajar mas duro que nunca

Bofetadas.

27 mayo 2012 de

Los educadores no mentimos cuando decimos que aprendemos cada día y que de vez en cuando, son nuestros educandos los que nos dan una buena lección. Esta semana pasada, he recibido varias bofetadas educativas bastante interesantes.

El lunes pasado salia de cenar de un garito del centro de Valencia, cuando de lejos, vi la silueta de una chica que me era bastante familiar, aunque no logré diferenciar de quien se trataba, seguí caminando y conversando con mi compañía, hasta el momento en el que cruzé junto a la chica. Resultó ser una de las chicas de mi grupo educativo, junto a un primo suyo y con cajas en las manos.Tras el pertinente saludo instintivamente miré mi reloj, eran las 23:30 de un lunes, demasiado tarde para el día siguiente acudir a clase, pensé, pero…no fui capaz de reaccionar ante la situación y cada uno de nosotros seguimos nuestro camino sin yo, pararme a preguntarle como estaba y hacia donde iba. Tal vez, me quedé bastante desencajado.

Pasé parte de la noche pensando de donde venia, a donde iba y que llevaba en las cajas. Aún así, sabia que mas tarde o mas temprano la iba a ver para salir de dudas y hablar con ella, y así fue. Tras el típico interrogatorio al que solemos someter a los chavales, y mira que nos ponemos pesados con las preguntitas por aquí y por allí, me confesó que venia de recoger comida en una panadería para la familia.

Tras la pertinente conversión con ella y antes de marcharnos le pregunté el motivo por el que se puso nerviosa y se asustó al verme, su respuesta fue letal; “Me daba vergüenza que me vieras con las cajas llenas de comida mientras tu estabas tan feliz con tus amigos”. En ese momento no tuve respuesta para ella, y la despedí hasta el día siguiente.

Aún siento el dolor de esta bofetada educativa. Durante toda la semana he estado pensando que si no fuera por este tipo de bofetadas y por los errores que como educadores cometemos, que en la gran mayoría de veces nos damos cuenta, nuestro trabajo no tendría su pertinente reflexión sobre nuestras actuaciones y en pocas ocasiones tendríamos oportunidad de mejorar. Me siento bien recibiendo bofetadas, aunque duelen y mucho, y mas cuando son por errores que el Educador comete.


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